Los nódulos, pólipos y quistes no son las únicas alteraciones benignas que pueden afectar la voz. También pueden encontrarse cambios relacionados con la acumulación de líquido, la irritación de la región posterior de la laringe, los vasos sanguíneos o la cicatrización de los tejidos.
Estas alteraciones no tienen necesariamente el mismo origen, ubicación ni tratamiento. Algunas afectan directamente la vibración de los pliegues vocales, mientras que otras se desarrollan en estructuras cercanas. Por eso, el hallazgo debe interpretarse junto con la historia de la persona, el examen de la laringe y el funcionamiento de su voz.

Edema de Reinke
El edema de Reinke corresponde a una acumulación de líquido en una zona superficial de los pliegues vocales que participa directamente en su vibración. Habitualmente afecta ambos pliegues, aunque no siempre con la misma intensidad.
El aumento de volumen hace que los pliegues vocales sean más pesados y modifica la manera en que vibran. La voz puede percibirse más grave, con aspereza, menor estabilidad o mayor esfuerzo. En casos avanzados, el edema también puede reducir el espacio disponible para el paso del aire.
El consumo de tabaco es uno de los factores más frecuentemente asociados. También pueden influir la exposición prolongada a irritantes, una elevada carga vocal y el reflujo faringolaríngeo.
El tratamiento depende de la extensión del edema y de sus efectos sobre la voz y la respiración. Puede incluir la reducción de los factores irritantes, la suspensión del tabaco, intervención fonoaudiológica y, en determinados casos, cirugía.
Granuloma del proceso vocal
El granuloma del proceso vocal es una lesión benigna que suele aparecer en la región posterior de la laringe, sobre el proceso vocal de uno de los cartílagos aritenoides. Por esta ubicación, también puede denominarse granuloma aritenoideo.
Puede desarrollarse después de una intubación, por el contacto repetido entre las estructuras posteriores de la laringe o por una irritación mantenida. El reflujo faringolaríngeo también se considera entre sus posibles factores asociados.
Además de cambios en la voz, algunas personas pueden sentir una molestia localizada, carraspera, necesidad frecuente de aclarar la garganta, tos o sensación de tener algo en ella. Otras pueden presentar una lesión visible con pocos síntomas vocales.
El tratamiento depende de su causa probable, tamaño, evolución y síntomas. Con frecuencia se comienza con medidas conservadoras, que pueden incluir intervención fonoaudiológica y tratamiento médico de los factores asociados. La cirugía puede considerarse en determinados casos, pero el granuloma puede reaparecer si persisten las condiciones que favorecieron su desarrollo.
Lesiones vasculares
Los vasos sanguíneos de los pliegues vocales normalmente son muy pequeños. En algunas personas pueden observarse vasos dilatados, como ectasias o várices, que recorren una parte del pliegue vocal.
Estas alteraciones no siempre producen síntomas. Sin embargo, dependiendo de su ubicación y características, pueden interferir con la vibración o aumentar la susceptibilidad a una hemorragia, especialmente frente a demandas vocales intensas.
Hemorragia del pliegue vocal
Una hemorragia ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe y la sangre se distribuye dentro del tejido del pliegue vocal. Puede aparecer después de gritar, cantar o realizar un esfuerzo vocal intenso, aunque también pueden intervenir otros factores.
La persona podría notar un cambio repentino en la voz, pérdida de algunas notas, menor control o dificultad para producir sonidos suaves. No siempre existe dolor.
Ante un cambio vocal brusco después de una exigencia importante, es recomendable suspender el esfuerzo y solicitar una evaluación médica oportuna. Continuar utilizando intensamente la voz sin conocer el estado del tejido podría agravar el problema.
El tratamiento y el retorno al uso vocal deben definirse según el examen de la laringe, la evolución y las necesidades de la persona. La presencia de una lesión vascular no significa automáticamente que se requiera una cirugía.
Cicatrices de los pliegues vocales
Una cicatriz aparece cuando el tejido del pliegue vocal se repara después de una lesión. Puede relacionarse con una cirugía previa, una herida, una inflamación importante u otros procesos que hayan afectado su estructura.
El tejido cicatricial suele ser menos flexible que el tejido vocal sano. Como consecuencia, una parte del pliegue puede vibrar con menor amplitud o de forma diferente al lado contrario. Esto puede producir escape de aire, aspereza, esfuerzo, fatiga o dificultades para controlar la voz, especialmente en tareas exigentes.
La luz estroboscópica es particularmente útil para evaluar estos cambios, ya que permite observar con mayor detalle cómo se desplaza el tejido durante la vibración.
El tratamiento se define según la extensión de la cicatriz, su ubicación y su efecto funcional. La intervención fonoaudiológica puede ayudar a mejorar la eficiencia y aprovechar las capacidades vocales disponibles, pero no elimina por sí sola el tejido cicatricial. En determinados casos pueden considerarse procedimientos médicos o quirúrgicos.
Las cicatrices pueden ser difíciles de tratar y la respuesta no es igual en todas las personas. Por eso, los objetivos deben establecerse de manera realista, considerando la voz, las sensaciones y las necesidades comunicativas o artísticas.
¿Cómo se identifican y se decide el tratamiento?
Estas alteraciones pueden producir síntomas similares, pero no se reconocen únicamente por el sonido de la voz. El diagnóstico médico corresponde al otorrinolaringólogo, quien considera la historia de la persona y observa la laringe mediante un examen endoscópico.
La luz estroboscópica permite analizar con mayor detalle cómo la alteración afecta la vibración de los pliegues vocales. Este examen resulta especialmente relevante cuando se necesita valorar la flexibilidad del tejido, la regularidad del movimiento o la presencia de zonas que vibran menos.
La evaluación fonoaudiológica complementa esta información al analizar la calidad de la voz, el esfuerzo, las sensaciones, las demandas cotidianas y el impacto que la dificultad tiene sobre la persona.
No existe un único tratamiento para todas estas alteraciones. Las decisiones pueden incluir seguimiento, modificaciones en la carga vocal, intervención fonoaudiológica, tratamiento médico o procedimientos quirúrgicos.
¿Cuándo conviene consultar?
Es recomendable consultar cuando un cambio vocal persiste, afecta las actividades habituales o aparece repentinamente después de un esfuerzo intenso.
Observar la laringe permite identificar la causa y orientar el tratamiento con mayor seguridad.
Referencias bibliográficas
Ver referencias bibliográficas (5)
- Tan, M., et al. (2017). Clinical grading of Reinke’s edema. The Laryngoscope, 127(10), 2310–2313. Consultar fuente
- Karkos, P. D., et al. (2014). Vocal process granulomas: A systematic review of treatment. Annals of Otology, Rhinology & Laryngology, 123(5), 314–320. Consultar fuente
- Shoffel-Havakuk, H., Sadoughi, B., Sulica, L., & Johns, M. M. (2019). In-office procedures for the treatment of benign vocal fold lesions in the awake patient: A contemporary review. The Laryngoscope, 129(9), 2131–2138. Consultar fuente
- Stachler, R. J., et al. (2018). Clinical Practice Guideline: Hoarseness (Dysphonia) (Update). Otolaryngology–Head and Neck Surgery, 158(1_suppl), S1–S42. Consultar fuente
- American Speech-Language-Hearing Association. (s. f.). Voice disorders. Practice Portal. Consultar fuente

